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    perder la vez - seinen Platz in der Reihe verlieren

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    perder la vez - seinen Platz in der Reihe verlieren

    Beispiele/ Definitionen mit Quellen

    Diccionario de uso del español de América y España:

    vez

    3 España Turno que corresponde a una persona en una cola de espera:

    pedir la vez; dar la vez.


    to miss one's turn → perder la vez or el turno

    Collins Spanish Dictionary - Complete and Unabridged 8th Edition 2005 © William Collins Sons & Co. Ltd. 1971, 1988 © HarperCollins Publishers 1992, 1993, 1996, 1997, 2000, 2003, 2005

    https://www.thefreedictionary.com/turn


    Pequeños monstruos: El largo aprendizaje de la maldad

    Francisco Perez Abellan - Ediciones B, 2015

    https://books.google.de/books?id=aSfICgAAQBAJ

    James se había alejado un poco e investigó por los alrededores, tratando de no perder la vez en la tienda.


    La lucha por la vida.l (1904): La busca

    Pío Baroja - Joaquín Collado, 1972

    https://books.google.de/books?id=qZ1ec0gYg7cC

    Dos o tres días aguardaba entre la fila de mendigos a que sacasen el rancho, cuando vio a Roberto que entraba en el cuartel. Por no perder la vez no se acercó; pero, después de comer, le esperó hasta que le vio salir.


    La Guerra que yo viví: Memorias de un superviviente

    Manuel Farré - e-Diciones KOLAB

    https://books.google.de/books?id=PvkHcTW9qksC

    Pero como los humanos somos animales de costumbre, hasta al terror te llegas a habituar. Y si no que se lo pregunten al pueblo de Madrid que estoicamente, y a despecho de los bombardeos de la aviación franquista, soportaba lo que le echaran. Bien que estuvieran cayendo las bombas en las cercanías, nadie se movía de la cola del racionamiento para no perder la vez. Vivíamos instalados en al más absoluta penuria y, diariamente, habíamos de soportar toda suerte de riesgos e inclemencias para recoger las exiguas raciones de alimentos que nos correspondían. Hasta el carbón era objeto de racionamiento, por lo que nos moríamos de frío en invierno. Bastantes noches nos fuimos a la cama con media cebolla cruda untada en un poco de aceite y un cachito de pan (una barra de 100 gramos al día era la insignificante ración). Esa era toda la cena. Tenía su lógica: los alimentos escaseaban y, como es natural, tenían preferencia los soldados de los frentes, las milicias y otros camuflados en la retaguardia.



    Bruma y piedra, Diana G. Gallagher

    Traducción de Cristina Rufilanchas, La Factoría de Ideas, 2014

    https://books.google.de/books?id=Q_qrBwAAQBAJ

    —¡No te metas eso en la boca, Karl! —le espetó su madre—. ¡Caca! ¡Puaj! El pequeño empezó a gritar.

    —Deja de llorar, por favor. —La mujer, azorada, cogió a su hijo en brazos y lo sentó en la silla del coche—. Iremos a comprar un helado a Turquey Tots justo después de mi cita con el dentista.

    —Tero caramelo —sorbió Karl, limpiándose la nariz con la mano.

    —Sí, cariño. —La mujer miró el reloj al sentarse en el asiento del conductor—. Espero no perder la vez por llegar tarde. Como no abran pronto la guardería, ¡voy a volverme loca!

    Al verlos marcharse, Phoebe se dio cuenta de que aquella mujer y su hijo vivían en un mundo completamente diferente al suyo. Ya no podía recordar cómo era su vida cuando perder la vez en el dentista suponía una catástrofe y ni siquiera podía imaginarse lo importante que debía ser para la salud mental de una madre, el que existiera una guardería en la que cuidaran bien de su retoño durante el día.



    Die Weisheit der Vielen: Warum Gruppen klüger sind als Einzelne und wie wir das kollektive Wissen für unser wirtschaftliches, soziales und politisches Handeln nutzen können.

    James Surowiecki - Plassen Verlag, 2017

    https://books.google.de/books?id=aGN4DwAAQBAJ

    Eben diese Sorge um ein Durcheinanderbringen der Reihe

    erklärt übrigens auch, warum es selbst in New York leichter ist, eine Warteschlange zu unterwandern, als man annehmen würde. Milgram hat es so begründet: Das größte Hemmnis, sich mit einem Vordrängler anzulegen, ist die Angst, dass man seinen eigenen Platz in der Reihe verlieren könnte. Wie die Regel »Wer zuerst kommt, wird zuerst bedient« ist auch die Warteschlange ein simpler, aber wirksamer Koordinationsmechanismus. Sein Funktionieren beruht darauf, dass die Reihenfolge des Anstehens von allen respektiert wird. Genau das aber führt paradoxerweise manchmal dazu, dass man es zulässt, wenn sich jemand vordrängt: Auf diese Weise bleibt nämlich die Schlange insgesamt intakt. Insofern hat Milgram Recht, wenn er die Fähigkeit zum Tolerieren von Vordränglern nicht als Schwäche, sondern gerade als eine Stärke des Schlangestehens wertet.

    Verfasser vlad (419882) 06 Mai 20, 15:07
     
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