DAmer: chusco, -a.
I. 4. sust/adj. Ch. Persona, especialmente una mujer, de vida licenciosa. pop ^ desp.
Academia chilena, Diccionario del habla chilena, Santiago, Editorial Universitaria, 1978.
chusca. f. Mujer ordinaria de vida licenciosa // Amante en medios populares.
Enciclopedia Universal, 2012.
chusca. s. f.
1 Chile Mujer ordinaria de vida disipada.
2 Chile coloquial Amante, mujer que mantiene una relación sexual con un hombre casado.
Ibero-Romanskt, Volúmenes 1-5, Stockholms Universitet., 1967, p. 23.
6.Mientras que chusco en Madrid quiere decir "bromista", en Bogotá significa "bonito, simpático". Pero una limeña se alarmó bastante cuando le decían: ¡Qué peruana tan chusca!, porque en Lima chusco representa "feo, vulgar", y más hacia el sur, en Chile, una chusca es una "ramera". En México la palabra denota algo "risible, ridículo".
Aníbal Echeverría y Reyes, Voces usadas en la industria salitrera, Imprenta y Litografía Škarnić, 1929.
CHUSCA.—Ramera; meretriz.
Oscar Castro, Llampo de sangre, Andres Bello, 1999, p. 133.
El mismo olor de la carta que ahora tiene ahí. ¿Por qué si está cansado no me dice?
—¡Pero, por la puta, déjate de moquear de una vez!
—Por eso yo tenía miedo que bajara. Ya se enredó con otra mujer, alguna chusca de donde La Chinda.
—¡Cállate!
Se había sentado en la cama y le miraba fieramente.
—Con ponerse guapo ahora cree que me voy a conformar... ¡Chusca y chusca es, ya está!
Mauricio Electorat, Pequeños cementerios bajo la luna, Alfaguara, Penguin Random House Grupo Editorial Chile, 1 jul 2017.
[...], un tipo así no te merece, eso es todo, imagínate, después de una vida entera, a los sesenta y tantos años, el pelotudo viene y te dice, lo siento, me enamoré —Amalia lo imita: cara de niño Cándido, medio mongólico—, casi a los setenta, el viejo imbécil, ¿me enamoré?, ¿y se larga con la primera pelandrusca que pasaba por ahí? Hay que ser tremendo pelotudo. Mi madre se ríe. La pelandrusca, dice, esa palabra la usaba mi mamá. Nuestra mamá, corrige Amalia. La pelandrusca, la fulana, la chusca. Mi madre: la chorba, ¿te acuerdas? Claro, dice Amalia, la chorba, se me había olvidado, ¿de dónde habrá sacado la palabra esa? Ahora se ríen las dos, a carcajadas: la casquivana, recuerda Amalia, la perdularia, agrega mi madre. ¡La perdularia!, grita Amalia y ambas lloran de la risa.